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Sistema de ciencia, tecnología e innovación en Asturias: debilidades y fortalezas

El actual Plan de Ciencia, Tecnología e Innovación 2013-1017 asturiano quiere aumentar la competitividad de las empresas; articular la proyección internacional y convertir Asturias en un entorno atractivo para innovar, y mejorar la implementación y gestión de las políticas públicas en ciencia, tecnología e innovación.

  • Miriam Cueto Pérez

  • Prof. Titular de Derecho Administrativo, Universidad de Oviedo Exdirectora general de Universidades e Investigación, Gobierno del Principado de Asturias

E

l Principado de Asturias, como el resto de comunidades autónomas (CCAA) cuenta con competencias plenas en materia de fomento de la investigación científica y técnica, tanto en el ámbito legislativo como en el ejecutivo, lo que le ha permitido desarrollar su sistema propio de ciencia, tecnología e innovación (SCTI). Así lo ha querido nuestra Constitución de 1978, otorgando de forma excepcional competencias concurrentes al Estado y a las CCAA sobre el fomento de la investigación (arts. 148.1.17 y 149.1.15), con una única diferencia pero importante: el Estado ostenta la coordinación. La ejecución de esta competencia no ha estado exenta de problemas y ha resultado incómoda para las CCAA que no han visto con buenos ojos este plus competencial a favor del Estado, por entender que el mismo podría suponer una vía para incrementar su protagonismo en la materia. Los instrumentos de coordinación deben ser establecidos por el Estado y asumidos por las CCAA, de forma que la política científica estatal y la política científica de estas no se interfiera ni se contradiga o entorpezca, con el objeto de que exista un adecuado funcionamiento del sistema en su conjunto y que además resulte eficiente desde la inversión pública que se va a llevar a cabo desde las distintas Administraciones, cuestión que ha cobrado una especial importancia en los últimos tiempos, en los que los recortes de las distintas Administraciones Públicas en el ámbito científico han sido especialmente importantes debido a la crisis económica y a la necesidad de cumplir los objetivos de déficit por todas las Administraciones Públicas. En este sentido la complementariedad de las políticas autonómicas con las políticas estatales de I+D+i resulta imprescindible para evitar duplicidades y solapamientos. El Plan Nacional de I+D+i y la Estrategia Española de Investigación e Innovación han de ser tenidos en cuenta en el desarrollo tanto de los planes autonómicos como de las Estrategias de Especialización Inteligente de las distintas CCAA (RISS3) con el objeto de lograr la máxima eficiencia de la inversión pública y los mejores resultados posibles.

El Estatuto de Autonomía otorga la competencia en materia de investigación a la Comunidad Autónoma en el art. 18.3 del Estatuto donde se señala que se fomentará la investigación, especialmente la referida a materias o aspectos peculiares del Principado de Asturias. A diferencia de la mayor parte de las CCAA, que cuentan con su propia Ley de la Ciencia, Asturias no ha desarrollado sus competencias normativas en la materia, la justificación de esta ausencia de normativa tal vez venga dada, por el tamaño del sistema de ciencia en una Comunidad Autónoma uniprovincial, donde la coordinación del sistema se hace desde el propio ejecutivo autonómico, aunque también es cierto que otras Comunidades Autónomas con el mismo carácter uniprovincial sí que cuentan con una Ley propia en la materia (Murcia, Ley 8/2007, de 23 de abril, de fomento y coordinación de la investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación o La Rioja Ley 3/2009, de 23 de junio, de Ciencia, Tecnología e Innovación).

Sin embargo, la inexistencia de una Ley de la Ciencia, no ha impedido que la Administración Regional asturiana haya sido pionera en el desarrollo de su sistema de ciencia. Si la mayor parte de las Comunidades Autónomas comenzaron a desarrollar sus sistemas a partir de la aprobación de la Ley de Ciencia estatal del año 1986, lo cierto es que en Asturias se comenzaron a aprobar los instrumentos de planificación a finales de los años ochenta, lo que hace que contemos con una trayectoria consolidada en la materia. Los Planes han sido la principal herramienta para llevar a cabo la gestión, coordinación y desarrollo de la política de I+D+i asturiana. Asturias ha desarrollado hasta la fecha cinco Planes de Ciencia, Tecnología e Innovación y a lo largo de los años la apuesta por la investigación y la innovación ha ido creciendo de forma continuada, existiendo momentos de dificultades que han detenido el crecimiento de la inversión tanto pública como privada, como ocurrió a mediados de los noventa y como ha vuelto ocurrir en los últimos años, en los que tras haber alcanzado en el año 2010 nuestro máximo histórico, por desgracia se ha vuelto a reducir nuestra inversión. Todos los diagnósticos son constantes a lo largo de los años, no solo en nuestra región sino en el conjunto de la Unión Europea, una falta de apuesta por la i+D+i limita el crecimiento regional, pero también es cierto que en los momentos de falta de crecimiento económico, el mantenimiento de la inversión tanto pública como privada resulta difícil.

 

Planificación de la Ciencia en Asturias: Planes regionales de Ciencia. RISS3 2014-2020

El I Plan Regional de Investigación se aprobó en 1989 y abarcó el período 1989-1993, mientras que el II Plan Regional de Investigación estuvo vigente entre 1994-1999. Estos planes regionales contribuyeron a dotar a la política regional de instrumentos financieros y de gestión que, aunque modestos, sirvieron para poner los cimientos de un incipiente SCTI en nuestra región. Sin embargo, es cierto que tuvieron formulaciones muy generales lo que dificultó su evaluación, que no cumplieron con todos los compromisos financieros comprometidos, que las prioridades y objetivos no estuvieron bien definidos y que carecían de indicadores para su seguimiento. En todo caso estos planes visibilizaron un apoyo claro a los centros públicos de I+D y a la prestación de servicios a la comunidad científica asturiana, lográndose una menor eficacia en la implicación de las empresas en el sistema, lo cual sin duda lastró nuestro crecimiento como región.1

El III Plan regional estuvo vigente en el período 2001-2004 y presentaba unos objetivos muy ambiciosos, a la vez que trataba de poner fin a algunas de las debilidades del sistema. Entre los objetivos del Plan estaba el de incrementar el nivel de actividad de ciencia y tecnología en la región, lo que suponía aumentar el gasto interno en I+D+i, y a la vez incrementar el nivel de participación en ese gasto del sector empresarial. También contemplaba la necesidad de mejorar la transferencia, el aprovechamiento y la rentabilidad de los resultados de la investigación realizada en centros del Principado, por ello en este Plan se llevó a cabo una orientación estratégica. La orientación que adopta el Plan se dirige a estimular la demanda de ciencia y tecnología y la innovación entre las pymes. Con este objetivo aparecen por primera vez líneas de actuación vinculadas a la creación de empresas innovadoras de base tecnológica (EIBT), al desarrollo de los proyectos de investigación orientada y el apoyo al desarrollo de una red de centros tecnológicos. Desde el punto de vista de la gestión de la política regional de ciencia y tecnología, se procedió a la creación de programas presupuestarios diferenciados de I+D+i y al intento de una mayor integración y coordinación interna de todas las actuaciones que se venían realizando por los distintos departamentos del Gobierno regional. En relación a la gestión también se establecía como objetivo la necesidad de mejora continua de los procedimientos de evaluación y seguimiento del Plan, así como una simplificación de en las formas de participación. Igualmente, el Plan presentaba como objetivo el fomento de la cultura científico-tecnológica y el espíritu innovador en los ciudadanos, empresas e instituciones. También apareció por primera vez la idea de internacionalización de una forma clara, el sistema regional de ciencia y tecnología se tenía que incorporar al espacio europeo de investigación. Otra novedad importante de este plan es que por primera vez muestra preocupación por impulsar líneas de actuación para impulsar la presencia de las mujeres en las actividades de I+D+i. Hay que destacar que durante la vigencia de este plan se llevaron a cabo actuaciones, como fijar las bases para el desarrollo de la red de centros tecnológicos, que permitieron lograr unos avances considerables en el sistema de Ciencia en Asturias para dar un salto cualitativo y cuantitativo con el siguiente Plan.

«El Plan 2006-2009 manifestaba un claro compromiso en materia de género, estableciendo líneas de actuación específicas para lograr una mayor presencia de mujeres en los grupos de investigación y para la realización de investigación en cuestiones de género.»

El Plan de Ciencia, Tecnología e Innovación 2006-2009 (PCTI), si bien podemos decir que era continuista con los objetivos del anterior, asumió unos compromisos de financiación sin precedentes hasta la fecha en nuestra región. De nuevo los objetivos se centraron básicamente en movilizar el sector empresarial hacia la innovación, con especial incidencia sobre las pymes y en promover la creación de empresas innovadoras y de spin-off. Para ello la consolidación y crecimiento de la red de centros tecnológicos resultaba clave y el Plan contemplaba el establecimiento de acuerdos estables de financiación vinculados a objetivos de calidad. Otros objetivos del plan apuntaban a la necesidad de consolidar en Asturias el SCTI, racionalizando las infraestructuras científico-tecnológicas, fomentando el trabajo en red e impulsando la interfaz con el tejido empresarial y optimizando, desde el punto de vista económico, los conocimientos científicos existentes en nuestra región, mejorando la posición del Principado de Asturias en el Espacio Europeo de Investigación. Igualmente, seguía siendo una asignatura pendiente la gestión política integrada del Plan, y por ello, el mismo pone un especial interés en lograr este objetivo, así como la coordinación con el Plan Nacional y el Programa Marco europeo. Por último, el Plan manifestaba un claro compromiso en materia de género, estableciendo líneas de actuación específicas para lograr una mayor presencia de mujeres en los grupos de investigación y para la realización de investigación en cuestiones de género.

El impacto de la ejecución del PCTI 2006-2009 ha supuesto un antes y un después en la configuración del SCTI en Asturias. Por primera vez, el PCTI una vez finalizado fue sometido a evaluación externa para valorar el grado de cumplimiento de sus objetivos.2 Como hemos señalado el PCTI preveía movilizar 322 millones de euros de recursos públicos en materia de I+D+i entre las distintas Administraciones entre los años 2006 y 2009, y logró canalizar unos 352 millones de euros, 30 millones de euros más de los previstos. Unas cantidades que, sin lugar a dudas, resultaron históricas para la dinamización de la región. Las obligaciones presupuestarias reconocidas de gasto en materia de I+D+i, en la ejecución del PCTI, por parte del Gobierno del Principado de Asturias ascendieron a un total de 225 millones de euros correspondientes al periodo 2006-2009, superando en un 15% los compromisos financieros iniciales establecidos en el PCTI. Destacan entre las acciones realizadas los proyectos con empresas a los que se destinaron más de 30 millones de euros o la adquisición de equipamiento científico a la que se destinaron casi 12 millones de euros. Cabe destacar los convenios de colaboración con grandes empresas de la región para impulsar su actividad innovadora, que a su vez permitió impulsar la de las pymes. Todo ello logró que el gasto en I+D+i en relación con el PIB pasase de un 0,71% en 2005 frente a una media nacional de 1,12%, a un gasto del 1,03%, nuestro máximo histórico, en el año 2010, logrando además reducir la diferencia con la media nacional que en ese año fue del 1,39%.

Al PCTI 2006-2009 le siguió con cierto retraso el actual Plan de Ciencia, Tecnología e Innovación 2013-1017. Los avatares políticos que sufrió la región, llevaron a que la elaboración iniciada en 2010 no diera sus resultados hasta 2013, con la crisis económica y la necesidad de cumplir los objetivos de déficit presentes en toda la actuación pública. El Plan se estructura en torno a cuatro objetivos: aumentar la competitividad de las empresas asturianas a través de la innovación y recuperar su capacidad inversora, claramente dañada en especial en los primeros años de la crisis; articular un sistema de ciencia-tecnología de proyección internacional; convertir Asturias en un entorno atractivo para innovar, tanto por parte de las empresas como de los centros tecnológicos y la universidad; y, por último, mejorar la implementación y gestión de las políticas públicas en ciencia, tecnología e innovación. Este Plan surge de un trabajo de análisis previo, donde se pone de manifiesto que Asturias necesita dar un salto cualitativo en el desarrollo de sus políticas de CTI y afrontar nuevas concepciones de trabajo, más allá de las convencionales de gestión de normativas, definición de convocatorias e instrumentos y distribución de subvenciones. Otra de las debilidades del sistema que se puso de manifiesto, venía dada por el hecho de que la investigación que se desarrolla seguía estando demasiado alejada del mercado. Así, el 38% del gasto en I+D en Asturias está relacionado con la investigación básica o fundamental muy por encima de las ratios alcanzadas en España (23%) o en la región del País Vasco (13%). Este dato en sí no tendría que ser por sí un problema, siempre que se contase con una cercanía entre agentes científicos y empresariales capaz de conformar un sistema de transferencia de conocimiento y tecnología eficiente para acortar los plazos que van entre la generación de conocimiento y la explotación en el mercado, pero en Asturias si bien se han producido avances muy importantes en los últimos años, sigue siendo una cuestión sobre la que hay que continuar incidiendo para lograr resultados más óptimos. Igualmente, otra característica relevante de la actividad de I+D en Asturias, sobre la que hay que actuar, es su escasa capacidad de atracción de fondos del extranjero. Históricamente, en Asturias la financiación del gasto de I+D procedente del extranjero se encuentra muy por debajo de la media nacional. En 2011 apenas representa el 1,7% del total, mientras en España se sitúa en el 6,7%.

«En Asturias, junto al Plan de Ciencia, Tecnología e Investigación, en estos momentos cobra especial relevancia la Estrategia de Especialización Inteligente 2014-2020.»

Junto al Plan de Ciencia, Tecnología e Investigación, en estos momentos cobra especial relevancia la Estrategia de Especialización Inteligente 2014-2020. Esta Estrategia ha puesto en evidencia las fortalezas de nuestra región desde el punto de vista de la competitividad y con ella se satisface la exigencia de la Unión Europea de realizar una evaluación ex ante para el acceso a fondos europeos en los ámbitos en los que cada región considere que es más competitiva. En Asturias, la RISS3 se ha elaborado a partir de cuatro áreas que tratan de aunar nuestra tradición industrial con sectores de actividad más recientes pero que presentan posibilidades de desarrollo en los próximos años: materiales, fabricación, biotecnología y TIC. Y sus principales objetivos pasan por recuperar el liderazgo industrial por medio de la tecnología, lograr la orientación de mercados y diversificación por medio de una mayor internacionalización de las empresas y diseñar un nuevo modelo de gestión del territorio basado en la colaboración en red y articulado en torno a polos, que incorpore los retos sociales, de modo que resulte más dinámico y atractivo para atraer talento y nuevos negocios.

Tanto el PCTI como la RISS3 han de servir para superar lo antes posible los efectos de la crisis, el sistema de ciencia, tecnología e innovación se ha resentido en los últimos años y hay que tratar de recorrer cuanto antes el camino desandado. A partir del año 2011, los avances en la convergencia con el gasto medio gasto en I+D+i en relación con el PIB retrocedieron, siendo e el gasto en I+D+i en relación con el PIB de un 0,86% en 2013 mientras que la media de España fue en ese año del 1,24%. La única Comunidad Autónoma que ha seguido creciendo y no ha retrocedido durante los años de la crisis ha sido el País Vasco. Las dificultades para lograr los objetivos europeos en materia de innovación son evidentes, pero no queda más remedio que buscar las oportunidades, aprovechar las fortalezas y tratar de superar las debilidades.

 

Los agentes del sistema de ciencia, tecnología e innovación

La Universidad de Oviedo

La Universidad de Oviedo constituye sin duda nuestro principal agente del sistema, tal y como se deduce de todos los indicadores. Asturias cuenta con una de las diez universidades primigenias del sistema universitario español. Fundada en 1608, está configurada como una universidad generalista, con 51 grados distribuidos en todas las ramas del conocimiento, con una especial relevancia en las áreas de ciencias experimentales y en el ámbito biosanitario. La Universidad de Oviedo tiene una participación destacada en el conjunto de la actividad de I+D regional, hasta el punto de que durante la vigencia de los primeros planes la Universidad acumulaba el 90% de la ejecución de los mismos tanto en proyectos como en importe ejecutado.

En 2009, la Universidad de Oviedo estuvo entre las nueve primeras universidades en lograr el sello como Campus de Excelencia Internacional con un proyecto estratégico Ad futurum, que marcó su hoja de ruta para los siguientes años y le ha permitido avanzar posiciones en cuanto al impacto de su actividad investigadora. La edición de 2013 del Shanghai Ranking Expanded, elaborado por la Universidad de Granada replicando los cálculos del Academic Ranking World Universities (ARWU), coloca a la Universidad de Oviedo en el puesto 14 entre todas las universidades públicas y privadas españolas. La mejora continuada que han experimentado en los últimos años algunos de los principales indicadores que computa el estudio ha permitido a la institución asturiana ir remontando un puesto cada año entre 2011 y 2013. Las acciones del Campus de Excelencia Internacional han incidido positivamente en la mejora de la producción científica de la Universidad de Oviedo, con un incremento del 33% desde 2009 hasta 2012, siendo destacable el hecho de que, por término medio, el 50% de las publicaciones se han realizado en revistas situadas en el primer cuartil (Q1). La productividad científica, medida como el número de artículos por investigador, se ha incrementado también un 30% desde 2009. Este aumento se ha reflejado igualmente en el número de sexenios por investigador, que ha pasado de 1,50 en 2009 a 1,87 en el año 2013. La labor de la Universidad de Oviedo colabora activamente a que Asturias presente unas ratios de producción científica por encima del esfuerzo global en I+D realizado.

Junto a los institutos de investigación ya existentes en la Universidad, entre los que destaca el IUOPA (Instituto Universitario de Investigación Oncológica del Principado de Asturias) financiado por el Gobierno del Principado de Asturias mediante un convenio específico, hay que destacar la creación de los clústers de Energía, Medio Ambiente y Cambio Climático y el de Biomedicina y la Salud creados en el marco de las actuaciones del proyecto estratégico del Campus Excelencia Internacional. Recientemente la Fundación de Investigación oftalmológica Fernández Vega se ha adscrito a la Universidad de Oviedo como instituto de investigación. Esta Fundación de carácter privado cuenta con una reconocida trayectoria tanto a escala nacional como internacional en el campo de la actividad clínica y quirúrgica, centrando sus trabajos de investigación en mejorar las técnicas quirúrgicas y de diagnóstico preoperatorio.

Siendo evidente que la Universidad no debe en ningún momento abandonar la investigación básica, sí que es cierto que debe evolucionar hacia una investigación más cercana al mercado para adquirir un mayor papel como agente en la transferencia de conocimiento y tecnología a las empresas. Como en el resto del país, un tejido empresarial en el que el protagonismo lo tienen pymes y micropymes dificulta ese acercamiento. En todo caso, la Universidad de Oviedo desarrolla una importante labor de investigación con el sector productivo de nuestra región que deberá incrementarse en los próximos años. La Universidad de Oviedo cuenta con una OTRI que viene realizando una destacada labor y la gestión de los contratos de investigación con empresas se viene realizando desde la Fundación Universidad de Oviedo (FUO). En 2014 se suscribieron 379 proyectos con 265 empresas e instituciones (Memoria de actividades FUO 2014).

Por último hay que destacar que Asturias cuenta con una población bien formada con una de lasratios más altas del país en titulados universitarios tan solo por detrás del País Vasco y Navarra (48,5% de titulados entre la población con una edad comprendida entre 25 y 34 años) y que la mayor parte de esos titulados se han formado en la Universidad de Oviedo. Este dato sin duda constituye una fortaleza para poder avanzar en la consolidación del sistema de ciencia, tecnología e innovación.

 

Organismos públicos de investigación y centros tecnológicos

En Asturias, junto a la Universidad de Oviedo contamos con una estructura de organismos públicos de investigación que aunque todavía escasa se ha ido incrementando en los últimos tiempos. Los Organismos Públicos de Investigación (OPI) en Asturias desarrollan una actividad de investigación especializada en ámbitos de conocimiento ligados a sectores de actividad muy arraigados en la región como la energía, los materiales, el sector agroalimentario y el mar. El Instituto Nacional del Carbón INCAR es un organismo público de investigación vinculado al CSIC. Es el más antiguo de los existentes, ya que su creación se remonta a 1947 y desde entonces sus líneas de investigación han evolucionado desde los inicios en los que se centró en el uso y aplicación del carbón, con especial referencia a al proceso de utilización de los carbones asturianos, pasando posteriormente a centrar sus líneas de investigación en el campo de nuevos materiales derivados del carbono para aplicaciones estructurales y almacenamiento de energía (como el grafeno) y también en el campo de las tecnologías limpias, destacando los trabajos sobre capturas de CO2.

«Los OPI en Asturias desarrollan una actividad de investigación especializada en ámbitos de conocimiento ligados a sectores de actividad muy arraigados en la región como la energía, los materiales, el sector agroalimentario y el mar.»

El INCAR realiza una intensa labor de transferencia con el sector productivo por medio de contratos de investigación con empresas tanto de la región como fuera de ella. Vinculado también al ámbito de los materiales, nos encontramos con el Centro de Investigación de Nanomateriales y Nanotecnología (CINN), de reciente creación, que viene funcionando desde el año 2007 y es un centro mixto de investigación integrado por el CSIC, el Gobierno del Principado y la Universidad de Oviedo. Presenta una investigación con un claro impacto internacional y con varias spin-offs surgidas de su actividad. También perteneciente al CSIC contamos con el Instituto de Productos Lácteos de Asturias (IPLA) que desarrolla su actuación en el área de la Ciencia y Tecnología de Alimentos. Se inauguró en abril de 1990 y sus líneas de investigación se centran en el sector agroalimentario vinculado a la leche. En este mismo sector, también cuenta con una especial relevancia el SERIDA, centro público de investigación vinculado al Gobierno del Principado de Asturias, creado a finales de los años noventa. Asturias, además, cuenta con el Centro Oceanográfico de Gijón, uno de los nueve centros existentes en España vinculados al Instituto Español de Oceanografía (IEO) que es un OPI del Ministerio de Economía y Competitividad. Su ámbito de actuación se centra en la investigación oceanográfica y en las ciencias de la mar, por lo tanto, está vinculado a uno de nuestros sectores de actividad como ha sido tradicionalmente el mar y la pesca.

Con más de doscientos empleos en personal de I+D, estos centros tienen una productividad científica y tecnológica por investigador notable, acaparando el 12% de la producción científica regional y manteniendo una actividad de transferencia habitual tanto con empresas asturianas, colaboran con casi cien al año, como principalmente, con empresas de fuera de Asturias, más de doscientas al año. Obtienen, asimismo, un porcentaje de recursos procedente del extranjero en torno al 10% de su presupuesto anual. La ratio más elevada de todos los agentes del sistema.3

«La Fundación de Investigación Biosanitaria (FINBA) es una de las apuestas estratégicas para los próximos años en el ámbito de la investigación biosanitaria.»

Muy recientemente, en 2014, se ha creado la FINBA, Fundación de Investigación Biosanitaria de carácter privado pero impulsada y apoyada por el Gobierno del Principado de Asturias, en la que, junto con diferentes empresas, se integran el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) y la Universidad de Oviedo, y puede que en el futuro otros organismos públicos de investigación. 

Su actividad científica todavía no se ha iniciado a la espera de la configuración del Instituto de Investigación Biosanitaria, cuya acreditación como centro del Instituto de Salud Carlos III, conforme al Real Decreto 339/2004, de 27 de febrero, sobre acreditación de institutos de investigación sanitaria, será el objetivo inmediato a abordar. La FINBA es una de las apuestas estratégicas para los próximos años en el ámbito de la investigación biosanitaria, ámbito donde hasta la fecha el HUCA no había tenido el protagonismo deseado, sin embargo, la reciente puesta en funcionamiento del nuevo hospital en 2014 dota a la región con uno de los equipamiento hospitalarios mejores en nuestro país, y por ello debe actuar como polo de atracción de nuevas oportunidades.

Como carencia del sistema y reto de futuro, aunque en estos momentos resulte muy difícil su consecución, Asturias es de las pocas CCAA que carece de ninguna Infraestructura científico-tecnológica singular (ICTS), lo cual la deja fuera de las infraestructuras científico-tecnológicas de referencia en España.

 

Centros tecnológicos y sector productivo

El Gobierno del Principado ha impulsado de forma decidida una red de centros tecnológicos en los últimos veinte años, logrando que desarrollen actividad en ámbitos estratégicos para el desarrollo de la competitividad de la región. Los Centros Tecnológicos asturianos ofrecen una amplia oferta de servicios tecnológicos y no tecnológicos al tejido empresarial de la región. Su desarrollo e impulso ha estado orientado a fomentar la innovación y el servicio y apoyo a las empresas, que pueden acceder a servicios de I+D, unos servicios que resultarían costosos sin el apoyo de la Administración. Son, además, puntos de difusión, formación y asesoramiento a las empresas con el objetivo de aumentar su competitividad mediante la incorporación de actividad innovadora en el proceso productivo. En la red de centros tecnológicos contamos con tres reconocidos como tales por el MINECO de acuerdo con el RD 2093/2008, de 19 de diciembre: el Centro Tecnológico para el Diseño y la Producción Industrial de Asturias (Fundación PRODINTEC), el Instituto Tecnológico de Materiales (Fundación ITMA) y el Centro Tecnológico de la Información y Comunicación (Fundación CTIC). A estos hay que añadir el Centro Tecnológico de la Madera (CETEMAS) de más reciente puesta en funcionamiento. Cuentan con más de 260 empleos en personal de I+D realizan más de 2000 colaboraciones al año con empresas asturianas. Sus retos para los próximos años pasan por desarrollar una cartera de servicios capaz de atender a las necesidades identificadas por los colectivos de pymes de una manera competitiva y jugar un papel clave en la penetración de las tecnologías digitales en el tejido empresarial asturiano, especialmente en las pymes. Su financiación pública se lleva a cabo mediante la fórmula del contrato-programa que condicione su financiación no competitiva a los resultados obtenidos. Además de estos centros tecnológicos, Asturias cuenta con el European Centre for Soft Computing, cuya naturaleza se encuentra a caballo entre un organismo público de investigación y un centro tecnológico. Creado en 2005 es un centro de referencia a escala mundial, que desarrolla líneas de investigación en el ámbito de la lógica difusa, en el análisis inteligente de datos y en la computación cognitiva.

«Los Centros tecnológicos son también puntos de difusión, formación y asesoramiento a las empresas con el objetivo de aumentar su competitividad mediante la incorporación de actividad innovadora en el proceso productivo.»

Los indicadores de I+D+i de Asturias reflejan que el protagonismo empresarial en la actividad de I+D de la región es menor del que fuera deseable, y así Plan tras Plan, revertir esta situación viene siendo el principal objetivo. Un tejido empresarial de pymes, como ya se ha señalado, dificulta este objetivo: Asturias necesita un tejido empresarial reforzado desde la CTI para sentar las bases de una recuperación económica y un modelo económico basado en el conocimiento que resulte competitivo más allá de los costes. Por ello resulta inaplazable aumentar las capacidades de innovación de las empresas y que cada vez se incorporen más empresas a esta actividad. Sin embargo, como fortaleza del sistema y como característica singular de nuestro sistema de I+D es la presencia en la región de centros de I+D pertenecientes a multinacionales como ocurre en el caso de ArcelorMittal, Thyssen Krupp Elevator o el CIDA de Saint Gobain. Su presencia en el Principado de Asturias permite obtener externalidades positivas que benefician al resto de agentes, así como al posicionamiento de la región como nodo en las redes de conocimiento de carácter global en las que participan activamente estas multinacionales. Por todo ello, el apoyo a la actividad de innovación empresarial debe cubrir el apoyo a todas las etapas de cadena de valor de conocimiento, favoreciendo también la industrialización de sus resultados y fijar fórmulas alternativas de financiación de la I+D+i más allá de la fórmula subvencional. También es importante poner en marcha proyectos de carácter tractor alrededor de cada una de las áreas de especialización inteligente de Asturias, con la participación de las empresas líderes de la región y los investigadores y tecnólogos más destacados en las mismas.


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