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Enrique Playán. Profesor de Investigación del CSIC. Director de la Agencia Estatal de Investigación (AEI)

“Tenemos que hacer un esfuerzo para liberarnos de la bibliometría”

Enrique Playán es ingeniero agrónomo por la Universitat de Lleida y doctor por la Universidad de Utah (Estados Unidos). Desde 2010 es profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, donde ha sido coordinador del área de Ciencias Agrarias hasta 2017. Su carrera investigadora tiene como objetivo la mejora de la eficiencia del uso del agua en la agricultura. Además, tiene una reconocida experiencia de gestión tanto en organismos públicos de investigación y agencias de innovación como en el sector privado, donde ha desarrollado nuevos productos. También ha demostrado tener un profundo conocimiento del entorno científico nacional e internacional.. 

  • Ismael Gaona

Dirige la Agencia Estatal de Investigación (AEI) desde 2019. ¿Qué hitos considera más importantes?

Mi mayor satisfacción en estos años ha sido ver crecer la inversión en las convocatorias más importantes de la Agencia. Cuando me incorporé, se estaba tramitando la convocatoria de proyectos de I+D+i de 2018, que se convocó con una inversión de 323 millones de euros. En la actualidad estamos tramitando la convocatoria de 2020, con una inversión de 412 millones de euros, 89 millones de euros más. Por otro lado, cumpliendo con el Plan de Choque para la Ciencia y la Innovación, las convocatorias de 2020 de Juan de la Cierva y de Ramón y Cajal incrementaron su inversión en un 30%. Durante este tiempo he impulsado acciones para hacer la Agencia más previsible en sus actuaciones. La planificación de las convocatorias se cumplió en 2019 con retrasos medios de 0,23 meses en apertura de convocatorias y 0,10 meses en resolución de convocatorias. En 2020, con la problemática de la Covid-19, el cumplimiento de la planificación empeoró, con 0,70 meses de retraso en convocatoria y 0,60 meses en resolución. A pesar de las dificultades, durante este tiempo la comunidad ha estado informada de las convocatorias y sus fechas principales. 

 

No querría pasar por alto la adhesión de la AEI a Science Europe en 2020. Esta asociación agrupa a los principales financiadores y ejecutores de investigación en Europa, y es un centro de actividad cooperativa de generación y demostración de buenas prácticas y de interlocución con la Comisión Europea y con la comunidad internacional de organismos financiadores de la investigación.

 

Finalmente, desde el verano de 2020, la Agencia está trabajando en la implementación del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) de la Unión Europea. La Agencia ha desarrollado un plan ambicioso, con una inversión prevista de 1.241 millones de euros orientados a la transferencia de conocimiento, la colaboración público-privada, la transición verde y digital y la nueva carrera científica.

 

 

Desde las sociedades científicas integradas en COSCE se ha manifestado frecuentemente que la AEI debiera ser un organismo estable, independiente, con financiación, personal, tecnologías y medios de seguimiento adecuados para una mejor planificación de la inversión en I+D a medio y largo plazo y en la ejecución de sus convocatorias y a tal fin se solicita una refundación de la Agencia. ¿Qué podría contestarles a este respecto?

Entiendo las preocupaciones que expresa COSCE, aunque no las comparta plenamente. La Agencia es un organismo joven, que dio sus primeros pasos en 2015, pero que tuvo su primer presupuesto en 2017. Apenas han pasado cuatro años, y la consolidación institucional es ya evidente. Sin embargo, el contexto en que la Agencia se ha puesto en marcha ha sido muy complejo. Los presupuestos de 2018 se prorrogaron en 2019 y 2020, y es en 2021 cuando se han aprobado unos presupuestos expansivos para la Agencia, que ha pasado de 610 a 826 millones de euros. 

 

Efectivamente, la Agencia tiene carencias en personal y tiene que recurrir a contratar asistencias técnicas a empresas que palían la falta de personal propio. Este año hemos tenido muy buenas noticias en cuanto a incorporación de personal, que espero se mantengan en los próximos años. Respecto a las tecnologías, las aplicaciones informáticas de la Agencia están anticuadas y no responden a sus necesidades actuales. Un análisis estratégico de las mismas ha permitido formular un ambicioso plan de renovación a tres años que va a ser financiado por el Plan de Recuperación, y que estará en marcha en junio. Ello nos permitirá disponer de herramientas informáticas más robustas para el análisis de información, evaluación y seguimiento de nuestras actividades y mayor agilidad y eficiencia en nuestros procedimientos. Las aplicaciones se diseñarán igualmente para facilitar la gestión por parte de los beneficiarios de nuestras ayudas. La planificación de la inversión a medio y largo plazo no es posible en este momento en la Agencia. Los Presupuestos Generales del Estado son anuales, y no hay en la Administración una herramienta plurianual de planificación presupuestaria. Sin embargo, la AEI tiene planes de sus necesidades anuales. La estructuración de la financiación de la I+D+i en España sigue los mismos criterios que en el resto de Europa: El Ministerio de Ciencia e Innovación es el dueño del Plan Estatal de Investigación Científica, Técnica y de Innovación (PEICTI), y la Agencia Estatal de Investigación (junto con el CDTI y el Instituto de Salud Carlos III) es un gestor de los programas y de los instrumentos mediante los que se implementa el Plan. En distintos países los gestores tienen distinta naturaleza jurídica (Agencias, fundaciones…) y tienen una cercanía administrativa variable al dueño del programa.Estoy convencido de que el camino que ha seguido la AEI es correcto, y que es preciso avanzar en la mejora de la financiación y de la normativa para conseguir financiar mejor a los investigadores y hacerlo de una manera más ligera y ágil. 

 

¿Qué medidas considera necesarias implantar para la captación y retención de talento?

- El punto de vista de la Agencia es el de un agente financiador que convoca ayudas para que los beneficiaros (generalmente universidades y centros de investigación) contraten a investigadores. Creo que es muy importante y urgente mejorar tanto la financiación de cada persona contratada como el número de personas que se contrata. Con estas medidas se hará más atractiva la carrera científica en instituciones académicas. La estabilización temprana de las personas contratadas es un aspecto en el que se necesita mejorar de manera urgente, tal como persigue el “Tenure Track”. En un segundo nivel de urgencia, creo que es preciso potenciar el desarrollo de las carreras investigadoras en el sector privado. A día de hoy, los programas de doctorados industriales y doctores en empresas (Torres Quevedo) que gestiona la AEI son muy pequeños en comparación con los programas con destinos académicos. Por ejemplo, la Agencia financia unos 1.000 contratos predoctorales en universidades y centros de investigación, pero solo sesenta en empresas. No sólo es importante mejorar las capacidades de investigación de las empresas, sino que es preciso para los investigadores del sector público tener más interlocutores en la I+D empresarial.

 

Cuenta con un presupuesto que supera los 825 millones de euros. ¿Cómo se gasta esta cantidad? ¿Habrá cambios en las asignaciones como consecuencia del COVID-19? Si es así, ¿cómo piensa que serán esos cambios?

Los fondos de la Agencia se invierten en convocatorias de distintos tipos. De mayor a menor importancia económica, las convocatorias se pueden clasificar en proyectos, recursos humanos, equipamiento y fortalecimiento / excelencia. La COVID ha traído el PRTR, del que se espera gestionar 1.241 M€, y que se invertirá mayormente entre este año 2021 y 2023 (pero también en 2020). Los planes de la Agencia apuntan a importantes incrementos en proyectos y recursos humanos, al tiempo que se mantiene la inversión en equipamiento y en fortalecimiento/excelencia. 

 

¿La Agencia se ha marcado retos propios a pesar de tener que hacer frente a los que sin duda ha marcado la pandemia? ¿Acelerar las convocatorias y su resolución es uno de ellos?

La Agencia tiene retos institucionales muy importantes, además de los que marca la pandemia. Entre ellos, efectivamente, planificar, acelerar y simplificar las convocatorias. La aceleración de las convocatorias está dando frutos. Las publicadas en 2019 se resolvieron en promedio en 10 meses, mientras que cuando se resuelvan todas las publicadas en 2020 el tiempo medio de resolución será inferior a 9 meses. Las nuevas aplicaciones informáticas serán un apoyo fundamental para conseguir mejorar en este sentido.

 

Por otro lado, durante 2019 la Agencia abrió dos canales de interlocución con los beneficiarios la sus ayudas. Por un lado, creó el Comité Asesor de Beneficiarios, con el que se dialoga en el plano institucional. Por otro lado, en el plano operativo se ha puesto en marcha el Foro de Gestión de las ayudas, que reúne a técnicos de la Agencia y a gestores de ayudas de doscientas instituciones beneficiarias.

 

Otro reto muy importante es analizar los resultados de las principales convocatorias de la Agencia y compartir estos resultados con la comunidad científico técnica. Hemos publicado cinco informes sobre las convocatorias más importantes y recientes de la Agencia. En ellos se analizan los resultados en función de las instituciones beneficiarias, el sexo y la edad de las personas solicitantes, las áreas científico técnicas y muchas otras variables. Estos informes han tenido mucha repercusión entre los investigadores.

 

Respecto de otros retos menos visibles, la Agencia progresa en la maduración institucional, con un manual de procedimientos básicos que facilitará en el futuro la consecución de la certificación ISO 9000.

 

 

¿Cuál es el papel de colaborador científicotécnico en la Agencia?

Los colaboradores son una figura de la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación que permite que la Agencia (y otros actores del sistema) cuenten con la ayuda de investigadores para desarrollar funciones muy específicas. Unas doscientas cincuenta personas son colaboradores de la AEI por una duración de unos pocos años. Estas personas gestionan los procesos de evaluación y seguimiento de la Agencia, y están estructurados en 19 áreas científico-técnicas y 53 subáreas. En paralelo, unos 10.000 colaboradores adicionales evalúan proyectos de forma remota o en comisiones técnicas. Estos últimos colaboradores son la base de la toma de decisiones de la Agencia, e implementan el sistema de evaluación por pares, un trabajo esencial que cuenta con todo mi aprecio y reconocimiento.

 

Con la experiencia adquirida, ¿hay que reforzar o reformular campos de actuación científica las áreas de las Ciencias de la Salud y la, Biomedicina?

Desde la Agencia estamos convencidos de que es preciso reforzar la inversión en todas las áreas del conocimiento. Está claro que hay recorrido para financiar más y mejor proyectos, contratos y otras ayudas sin que haya dudas sobre la viabilidad de lo financiado. En las convocatorias de recursos humanos postdoctorales, financiar al doble de candidatos mantendría en general un excelente nivel entre las personas seleccionadas. En las convocatorias de proyectos sería posible tanto financiar más proyectos como —particularmente — financiar mejor los proyectos seleccionados. A pesar de los rasgos evidentes de recuperación de la inversión en la AEI, el recorrido que queda es todavía muy importante. Respecto de una posible reformulación de las áreas de ciencias de la salud y la biomedicina, el Comité Científico Técnico estableció la actual estructura de áreas y subáreas de la Agencia, y recientemente revisó toda esta estructura para proponer cambios muy limitados. Todo parece indicar que la estructura está actualizada. Un aspecto muy importante respecto de esta estructura es el tratamiento de las propuestas interdisciplinares (inter, multi y transdisciplinares), que ocurren con frecuencia creciente en algunas convocatorias y que se fomentan en otras como en la de proyectos en líneas estratégicas. La Agencia se enfrenta al problema de la gestión de la interdisciplinariedad en el ámbito de Science Europe, compartiendo nuestra experiencia y analizando las prácticas más contrastadas en Europa para garantizar la selección de las mejores propuestas, sean disciplinares o interdisciplinares.

 

Usted ha manifestado que las Agencias con funciones equivalentes en otros países de nuestro entorno ejecutan sus fondos de forma diferente. ¿Sería conveniente homogeneizar en Europa la forma en cómo gastamos el dinero de investigación?

La inversión en investigación tiene rasgos muy diferentes en cada país. Los organismos financiadores nacionales pueden ser temáticos o generalistas (como la AEI), especializados en algunos tipos específicos de ayudas o en todos los tipos (como la AEI). En general, cada país europeo tiene su propia historia y entramado institucional en lo que respecta a la manera en la que financia la investigación. La interacción en el contexto de Science Europe permite a la AEI conocer y valorar los distintos sistemas nacionales. 

 

No creo que sea posible homogeneizar las instituciones de los países europeos, pero desde luego es muy importante homogeneizar las ayudas que cada país otorga y es de particular importancia homogeneizar el nivel de inversión en I+D+i.

 

Ha comentado que el entramado legal (principalmente, con la puesta en marcha de la Ley General de Subvenciones) ha aportado claridad, pero también ha supuesto lentitud en el cumplimiento de los plazos para acometer diferentes actividades. Por ejemplo, el ERC tarda 7 meses en resolver convocatorias, mientras que la Agencia Estatal de Investigación lo hace en 10 meses. ¿Cómo se podría mejorar nuestra situación? ¿Requeriríamos otro marco legal diferente al general de la ley de Subvenciones?

La gestión de la investigación en España se rige desde hace muchos años por la Ley General de Subvenciones de 2003. Se trata de una ley muy generalista, que regula todas las subvenciones que se entregan desde las administraciones públicas. También es una ley muy garantista, que vela por los derechos de los solicitantes y permite subsanar, alegar y recurrir en muchos puntos del procedimiento. 

 

Como gestor, creo que una regulación específica para la investigación estaría más adaptada y nos permitiría poner énfasis en los aspectos más relevantes. En la gestión que realiza la AEI, a La Ley General de Subvenciones le acompañan otras normas de la administración pública que necesitan tiempo de tramitación. La puesta en marcha del PRTR ha dejado claro que la tramitación de estos fondos no puede ser rápida con la normativa actual. Por ello el Real Decreto-Ley 36/2020 estableció un conjunto de medidas urgentes que aceleran la tramitación en el contexto del PRTR. En efecto, es preciso acelerar. 

 

Los financiadores de la investigación de muchos países de nuestro entorno no aplican regulaciones generalistas, sino que gestionan las ayudas con reglamentos desarrollados por ellos mismos. Este asunto no parece fácil de cambiar en España, pero sin duda es un tema de la máxima importancia para que los fondos para investigación fluyan hacia los beneficiarios con la agilidad que requieren los tiempos: el conocimiento se mueve mucho más rápido que los fondos que lo alimentan.

 

Una buena parte de la carga de gestión que sufren los beneficiarios de las ayudas de la AEI deriva del uso de fondos europeos, particularmente FEDER. Estos fondos tienen requisitos para la justificación económica que van más allá de los que derivan de la normativa nacional. Si bien FEDER ha permitido a la Agencia inyectar unos 180 millones de euros al año en los últimos siete años, la justificación de estos fondos ha resultado hasta la fecha más compleja que la de los fondos presupuestarios. 

 

Como he comentado anteriormente, la Agencia está reduciendo el tiempo de tramitación de las convocatorias, pero este proceso tiene un límite. Espero que el futuro nos depare procedimientos más rápidos en la tramitación y más sencillos en la justificación económica. Creo que estos nuevos procedimientos serían fundamentales para poder implementar procesos como la evaluación en dos fases (prepropuesta y propuesta) o las entrevistas para el apoyo a la evaluación de las solicitudes a contratos postdoctorales.

 

¿Ve usted para el futuro un papel creciente de la Agencia como voz propia e independiente en el diseño de la política científica del país, o cree que debe restringirse a un papel evaluador y financiador?

Como he explicado antes, la Agencia es gestor de programas del PEICTI. La política científica del país le corresponde al dueño del programa, en este caso, el Ministerio de Ciencia e Innovación. Esto no quiere decir que la Agencia no deba tener voz propia e independiente, pero esta voz se debe usar en las funciones que se atribuyen a la Agencia, entre las que no está el diseño de la política científica. 

 

Esta diferenciación entre el dueño y el gestor, el Ministerio y la Agencia, está en la base del modelo que se usa en Europa y en buena parte del mundo para gestionar la investigación. La Agencia tiene como fines la promoción de la investigación en todas las áreas del saber, la asignación eficiente de los recursos públicos, la promoción de la excelencia, el fomento de la colaboración entre los agentes del sistema, el apoyo a la excelencia y a la resolución de los retos de la sociedad y el seguimiento de las acciones financiadas. La Agencia también tiene como fin el asesoramiento para mejorar las acciones a través de las que se instrumentan las políticas. Es por ello que el diálogo con el Ministerio es constante y fluido

 

Por último, recientemente la Agencia ha aprobado la adhesión a la Declaración de San Francisco sobre la evaluación científica (DORA). La AEI revisará todas sus convocatorias y documentos de soporte a la evaluación para asegurar la correcta implementación de DORA e instruirá a las personas encargadas de la evaluación sobre los principios de DORA en relación con la valoración de las solicitudes y los informes de evaluación. ¿Cómo va a ser este nuevo procedimiento?

A pesar de que la adhesión de la AEI a la Declaración de San Francisco (DORA) se hizo efectiva el pasado 20 de abril, la Agencia trabaja desde hace años para acercarse al cumplimiento de DORA. En el último año, sólo una de las convocatorias de la AEI incluye un procedimiento directamente basado en la bibliometría. Se trata de la convocatoria de centros Severo Ochoa y de unidades María de Maeztu. En esta convocatoria se diseñó hace diez años un sistema de elegibilidad científica de las solicitudes basado en índices bibliométricos. Este sistema permite seleccionar las solicitudes que entran al proceso de evaluación, excluyendo las que no cumplen con los criterios bibliométricos. El sistema ha sido señalado por el Comité Científico Técnico de la Agencia como una fuente de problemas, por lo que será reformado para cumplir con DORA.

 

La Agencia está revisando los contenidos de todas las convocatorias y de material auxiliar (modelos de curricula, criterios de evaluación y seguimiento, indicadores y formularios) para que el proceso de convergencia con DORA se complete en el menor tiempo posible. 

 

Como nota para la reflexión, y ahora hablando como el investigador que fui y seré, tenemos que hacer un esfuerzo para liberarnos de la bibliometría. La adaptación a DORA es una responsabilidad de la AEI, pero debe de ser facilitada por cambios en la forma de pensar de los investigadores. Entre todos debemos de cambiar expresiones como “tiene pocas publicaciones en revistas de impacto” o “debería de publicar más Q1” o “ha alcanzado un índice h moderado” para remplazarlas por aquello que justifica la intervención de los pares en una evaluación: valorar la carrera de los investigadores por lo que han contribuido al estado del conocimiento y a la sociedad. La Agencia estará vigilante para que los informes de evaluación y seguimiento no contengan expresiones bibliométricas, pero el cambio debe de implicar a los investigadores desde el primer momento.


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