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José Luis R. Arrondo (1953-2021)

  • Félix M. Goñi

  • Expresidente de SEBBM

José Luis Rodríguez Arrondo falleció durante el sueño, en la noche del 10 al 11 de junio. Donostiarra de nacimiento, desarrolló su vida profesional en la Facultad de Ciencias de Leioa. Fue alumno del recordado Prof. José M. Macarulla, y se formó en Ottawa (Canadá) con Henry H. Mantsch y en Londres, con Dennis Chapman, dos gigantes de la biofísica de membranas. Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular, desempeñó puestos de gran responsabilidad en la Universidad del País Vasco, incluido el de vicerrector de investigación. Fue la eminencia en la sombra de la Unidad de Biofísica (centro mixto CSIC – UPV/EHU) y de la Fundación Biofísica Bizkaia. También ocupó puestos directivos en la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular (2001-2004) y colaboró en el desarrollo de la Sociedad de Biofísica de España. Esta última le concedió en 2010 el importante Premio Bruker por sus trabajos sobre espectroscopía infrarroja de proteínas, campo en el que fue un precursor y líder reconocido mundialmente. Aunque extrañamente remiso a la hora de escribir sus trabajos, su artículo de 1993 “Quantitative studies of the structure of proteins in solution by Fourier-transform infrared spectroscopy” es considerado un clásico de su especialidad, y ha sido citado en más de 700 publicaciones científicas.

 

 

La intensa absorción de las moléculas de agua en la región IR del espectro electromagnético había impedido tradicionalmente la aplicación de la espectroscopía IR a las biomoléculas. Pero, a partir de los primeros años ochenta, la computerización de los espectroscopios y la utilización de la óptica interferométrica permitió el tratamiento digital de los espectros, eliminando la absorción del agua y abriendo todo un nuevo campo a los estudios de IR. José Luis fue uno de los primeros en comprender la importancia de esta tecnología y a ella dedicó casi toda su carrera. En los últimos años fue también pionero en desarrollar la llamada “espectroscopía IR de correlación bidimensional”, en colaboración con Belinda Pastrana-Ríos (Univ. de Puerto Rico). Lípidos y proteínas recibieron por igual su atención. Su amplio espectro de intereses y su natural bonhomía le hicieron el colaborador natural de cuantos bioquímicos y biofísicos deseaban aplicar el IR a sus muestras biológicas. De ello da fe la larga lista de excelentes publicaciones en colaboración, entre las más recientes el estudio de α-sinucleína con Nunilo Cremades (Univ. de Zaragoza), o de diversas proteínas víricas con José Luis Nieva (UPV/ EHU).

 

Fue un excelente fotógrafo, pero pocas veces se ponía delante de la cámara, con lo que apenas hay fotos suyas. Yo le conocí a mi llegada a Bilbao, en 1976, e inmediatamente nos hicimos amiguísimos, quizá a partir de nuestro donostiarrismo, pero luego sobre la base de afinidades más profundas y de dolores compartidos. Siempre estuvo a mi lado, y yo procuré estar al suyo. Era el amigo perfecto. A quienes le conocían les llamaba la atención por su tranquilidad en las situaciones apuradas. Los que más le trataron le definen como una persona toda corazón. Yo puedo decir, además, que era el hombre sin rencor.


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