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Jorge Barrero Fonticoba. Bioquímico. Director general de la Fundación COTEC

“Los NG Funds pasarán la factura a la próxima generación”

Licenciado en Bioquímica por la Universidad de Salamanca, Máster en Estudios de Ciencia, Tecnología y Sociedad por esa misma Universidad, ha cursado estudios de postgrado en Dirección de Industria Farmacéutica y Liderazgo en la Gestión Pública en las Escuelas de Negocio IE e IESE. Desde 2008 a 2012, Jorge Barrero desempeñó el cargo de Director General del Gabinete de la Ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, ejerciendo funciones en la coordinación general de la actuación política del Ministerio, y supervisando la agenda pública, la actividad parlamentaria y las relaciones con los medios de comunicación, y una vez finalizada esta etapa regresó como adjunto a la presidencia de ASEBIO, donde fue Secretario General durante los años 2006 al 2008. Desde 2015 es el director general de la Fundación COTEC. 

  • Ismael Gaona

Confieso que le llevo siguiendo desde hace años... En esta entrevista me gustaría que siguiera con esta línea tan didáctica. Voy a facilitarle la tarea. Imagine que yo soy el sistema de I+D+i español y usted el mejor especialista en la materia del mundo. Acudo a su consulta y le pregunto¿cómo estoy de lo mío?

Te respondo a esa metáfora de “la consulta” con un término sanitario que aprendí hace unos meses, y gracias al Covid: El sistema español de I+D+i está inmerso en sindemia (suma de dos o más epidemias o brotes de enfermedades concurrentes o secuenciales), por un lado está afectado por una sus patologías históricas, endémicas: las rigideces propias de un sistena insertado en una administración napoleónica, la falta de masa crítica, el envejecimiento de la plantilla... A eso se suma una década perdida en términos presupuestarios fruto de gobiernos que no supieron entender la Ciencia como una política esencial para un estado del bienestar moderno que debe preservarse de recortes en tiempo de crisis, como la educación o la sanidad y de una recuperación económica que se estaba produciendo de espaldas al conocimiento. Y hoy, la pandemia causada por el Covid-19 ha sacado a la luz nuestras grandezas y miserias. Basta ver los proyectos españoles de vacuna: Heróicos por sus pocos medios económicos, pero también por la precariedad de sus plantillas, dirigidas en algún caso por investigadores jubilados y conformadas por jóvened con poca o ninguna estabilidad. Por ello, es importante aprovechar esta última subida presupuestaria, para cambiar de una vez por todas las cosas. Aunque, la operación de rescate no está exenta de riesgos. El presupuesto actual —que ha pulverizado records— y los siguientes estarán apalancados en los fondos europeos ¿Es la mejor forma de crecer? ¿Seremos capaces de consolidarlo? Pues nadie lo sabe.

 

 

Entonces tendría que cambiar mi estilo de vida, ¿no cree? Dónde estaría la raíz del problema. Todos sabemos, reconocemos, admitimos que sin Ciencia no hay futuro. Pero a la hora de la verdad no encontramos con mil y un problemas cuando nos ponemos el mono de faena. Llevamos hace años elaborando un catálogo de intenciones a modo de remedios. 

Sí, deberíamos cambiar la forma de orientar el problema, en definitiva, nuestro estilo de vida. Siguiendo la analogía clínica a la ciencia española además de aplicarle trastamientos, hay que abordarla desde la “medicina preventiva” entender mejor lo que somos y lo que podemos llegar a ser . Evidentemente, no somos EE.UU, Korea, China ni Reino Unido. Por ello, debemos mirarnos en otros espejos más cercanos, como Francia (en definitiva, nuestro modelo de administración y de sector público, que es la raíz muchos de nuestros males, se inspira en el de nuestro país vecino) aprender de sus errores y copiar sus aciertos.

 

¿Y podría hacer un diagnóstico a corto-medio plazo? Es decir, a fecha de hoy está en condiciones de hacer una previsión de lo que nos ocurrirá en el hipotético año de la recuperación (me refiero al Indicador adelantado de COTEC).

En este sentido, en Cotec hemos hecho un trabajo importante en indicadores de I+D aplicando una ciencia, la de la economía predictiva. Para ello, contamos con la colaboración del Centro de Predicción Económica (Ceprede) y Eva Senra, profesora de Economía de la Universidad de Alcalá, y miembro de la red de expertos de Los 100 de COTEC. Nuestro objetivo es consolidar nuestro indicador, que se adelanta al dato INE en casi un año y ofrecer también aproximaciones actualizaciones que nos den pista de lo que está pasando en tiempo real. Según estas estimaciones, en 2020, la inversión española en I+D se aceleró en 2020 hasta aproximarse al 1,47% del PIB. De confirmarse este cálculo, el peso del conocimiento en la estructura productiva del España habría crecido 0,22 puntos porcentuales en un solo año (en 2019 llegó al 1,25%). Aunque la mitad de este crecimiento se explica con la caida de PIB, estamos bastante seguros de que en el año de la pandemia, la I+D española no ha soltado el pie del acelerador. 

 

El European Innovation Scoreboard 2021 sitúa a España en el puesto 16 de 27, tras ser adelantada por Eslovenia, Italia y Malta y pese a superar a Portugal. España se mantiene en la categoría de ‘innovador moderado’. Los tres indicadores en los que España puntúa especialmente por encima de la media europea son graduados de doctorado (65% por encima de la media), productividad de los recursos naturales (59% por encima) y población con educación terciaria (46% por encima). En el otro extremo, los indicadores en los que España recibe peor puntuación son pymes que realizan innovaciones de proceso (68% por debajo de la media), innovadoras de producto (71% por debajo) y exportaciones de servicios intensivos en conocimiento (72% por debajo). ¿Cómo se le puede dar la vuelta?

No voy a intentar disculpar a nuestro sistema productivo porque claramente tiene un grave déficit en Innovación, pero hay que decir que ciertas mediciones no nos hacen justicia, y la razón es que las métricas están diseñadas para economías industriales y poco adaptadas a otras que, como la nuestra, tienen un fuerte peso del sector servicios. Desarrollar indicadores de innovación màs inclusivos es otra de las líneas de trabajo de Cote.

 

¿La Agencia se ha marcado retos propios a pesar de tener que hacer frente a los que sin duda ha marcado la pandemia? ¿Acelerar las convocatorias y su resolución es uno de ellos?

La Agencia tiene retos institucionales muy importantes, además de los que marca la pandemia. Entre ellos, efectivamente, planificar, acelerar y simplificar las convocatorias. La aceleración de las convocatorias está dando frutos. Las publicadas en 2019 se resolvieron en promedio en 10 meses, mientras que cuando se resuelvan todas las publicadas en 2020 el tiempo medio de resolución será inferior a 9 meses. Las nuevas aplicaciones informáticas serán un apoyo fundamental para conseguir mejorar en este sentido.

 

Seguimos con la Innovación. ¿Considera que la Ciencia se encuentra en un extremo y la Innovación en otro? ¿Cuál es el hilo rojo entre ambas disciplinas?

Es cierto que he dicho que Ciencia e Innovación son dos extremos de la inteligencia humana. En parte lo he hecho para provocar y en otra para forzar la ruptura del trinomio I+D+i, porque creo que ha hecho mucho daño a la Ciencia y la Innovación. 

 

Hay mucha Ciencia que no tiene que ser fuente de Innovación, o que lo es de forma no lineal ni trazable y no hay que exigirle a todo conocimiento que rinda a corto plazo un resultado tangible porque la buena ciencia ya tiene un valor intrínseco.

 

También hay innovaciones que no son desarrollos científicos. Por ejemplo, el creador de Facebook no necesitó un doctorado, ni siquiera una carrera, para idear esta red social. 

 

Evidentemente, son dos extremos. La Ciencia es estructurada, jeràrquica, y públicada está basada en la observación permanente de tus iguales. La Innovacion es más caótica, espontánea, improvisada e iconoclasta. Tiene un proceso, pero es diferente al de la investigación. Ni toda la ciencia es fuente de innovación ni toda innovación es de base científica. Sin embargo, la innovación basada en ciencia es la más poderosa y disruptiva. Lo hemos vuelto a ver ahora, con la vacuna. 

 

Nuestro mapa del talento, presentado en abril de 2021, resuelve el reparto de forma clásica. Norte, con las comunidades mejores posicionadas; y el Sur, con las regiones que necesitan mejorar. Aquí, se observa una correlación positiva entre el Índice de Talento y la renta per cápita, y la crisis de la Covid-19 ha acentuado la importancia del talento como factor clave para la recuperación del crecimiento. ¿Cómo mejorar este reparto territorial? ¿Debería existir un Ministerio del Talento?

Lo que hemos hecho en el Mapa del Talento es adaptar el Índice Global de Competitividad en Atracción y Retención del Talento que emplea el Instituto Europeo de Administración de Empresas (INSEAD) a nuestra realidad autonómica para analizar y comparar la capacidad de atraer y retener talento de las 17 comunidades autónomas españolas, con alguna modificación adicional adaptado al escenario postpandemia —por ejemplo el del impacto del teletrabajo o la revalorización del entorno rural—. El mapa es una herramienta para que cada territorio entienda su posicionamiento y juegue sus bazas, porque ahora el juego es nuevo. Sobre si debería haber un ministerio del talento... me importa mucho más que todos los ministerios sean capaces de atraer, cultivar y retener talento. No lo tienen fàcil.

 

 

Hablando de ministerios. ¿Qué le ha parecido cómo ha resuelto Pedro Sánchez la crisis de Gobierno en cuestiones de Ciencia e Innovación?

La relación del Ministerio con COTEC siempre ha sido cordial, pero cumpliendo con nuestra obligación de medir y señalar aquello que nos preocupa. Tengo la sensación de que Pedro Duque ha vivido la experiencia de Michael Collins, el único miembro del Apolo XI que no pisó la luna. Y es que el año para que Pedro Duque demostrara todo su trabajo era este. Ha llegado; el presupuesto mayor de la historia lleva su sello, pero no ha podido rematar la faena con una adecuada ejecución. ¿Cómo se ha resuelto? Bueno, no soy un talibán sobre la competencia técnica de los ministros. La nueva ministra no tiene un profundo conocimiento del sistema científico pero, a priori, esto no me va a condicionar. Si es una buena política, una buena gestora, se rodeará de buenos profesionales para poder desarrollar su tarea de la mejor forma posible. 

 

¿Sabe de quién es esta frase? La Ciencia es la respuesta y la Innovación es la mirada. 

Sí (la frase es de la recién nombrada Ministra de Ciencia e Innovación, Diana Morant). Es bonita aunque personalmente hubiera invertido los términos: La Innovación es la respuesta y la Ciencia la mirada.

 

Precisamente del discurso de la ministra Morant me quedo con varios aspectos. Asegura que trabajará para crear oportunidades, retener el talento y devolverles la ilusión a los jóvenes y a las mujeres, “invisibilizadas en la Ciencia durante siglos”, para destacar la necesidad de seguir impulsando “una sociedad más justa e igualitaria”. ¿Qué retos considera tiene por delante la nueva ministra?

A mi me ha llamado la atención una ausencia en su discurso: la referencia a la Ley de la Ciencia. Habla de carrera científica, pero no de la Ley , y no sé si el borrador se trabajará más entre los propios beneficiarios para que reciba más apoyo o, finalmente, se aparcará. Es una de las primeras cosas que tendrá que aclararnos la ministra.

 

 

Cree que se duplicará la suma de inversiones pública y privada en I+D+I hasta alcanzar en 2027 el 2,12% del PIB? Hoy estamos en el 1,25%. ¿Algún remedio?

Desde 2016 a 2019 quien ha tirado de la recuperación de la inversión en Ciencia ha sido el sector privado. Ahora con esta inyección de fondos podría duplicarse la inversión pública en mucho tiempo. Sin embargo, el reto es consolidar esto después de que los fondos de recuperación se acaben, y lleguen las estrecheces. Estamos endeudados por una generación entera y será esta generación quien deberá pagar las facturas del plan que ha marcado Europa. En nuestro país siempre ha habido recortes en Ciencia cuando se ha tenido que afrontar desequilibrios presupuestarios. Esperemos que no vuelva a pasar.

 

La presidenta de COTEC Cristina Garmendia ha puesto énfasis en tres puntales: ejecutar bien el presupuesto, restituir las capacidades científicas y asegurar una rampa presupuestaria, y además un último relacionado con el impacto social y económico del presupuesto. 

El déficit sabemos de donde viene. No es algo misterioso, es producto de un trampantojo, que ya no funciona pero que hacienda no quiere “deshacer” Se subieron los créditos para maquillar recortes, sabiendo que no se podían gastar. Es hora de reconocerlo y ajustar esta partida a la realidad.

 

La educación en tiempos de pospandemia. Menuda papeleta tenemos por delante… ¿Estamos realmente preparados para revolucionar el modelo pedagógico hacia lo semipresencial o telepresencial? Desde COTEC se habla precisamente de transformación digital en educación.

Tenemos que entender mejor cuál ha sido el impacto real de la pandemia pero todo apunta a que se ha agrandado las brecha educativa y todo como consecuencia de un salto precipitado para el que no estaban preparadas las familias, sobre todo las más vulnerables; o los centros educativos con menos recursos. Ha habido grandes desequilibrios entre los centros públicos y los centros concertados o privados, y es una herida que tardará mucho en cicatrizar. 

 

Por último, la encuesta de COTEC sobre el Impacto de la Innovación recoge también que un 90% de españoles tiene una visión positiva de la Innovación, que asocian sobre todo con Ciencia (47% de los encuestados) y con creatividad (46%). Pese a lo cual, el 65% opina que en España hay poca cultura de Innovación. ¿Qué herramientas considera imprescindibles para aumentar esta Cultura?

Hay que buscar en cada territorio soluciones diferentes. Nos encontramos con entornos donde hay una fuerte tradición industrial en donde la Innovación se percibe mas favorablemente que en otros, con mayor peso del turismo o el sector primario, aunque ambos necesitan innovar tanto como la industria. Por ello, hay que promover una visión de la Innovación más amigable, más inclusiva. “Todo Cambio —no solo tecnológico— basado en el conocimiento —no solo cientifico—, que aporta valor —no solo económico—” es la propuesta que hacemos desde COTEC.


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