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Manuel Serrano Marugán. Doctor en Biología Molecular. Universidad Autónoma de Madrid. Experto en el campo de la supresión tumoral, oncología y envejecimiento

“Todos mis proyectos están guiados por la curiosidad”

Manuel Serrano se doctoró en la Universidad Autónoma de Madrid (1991). Entre 1992-1996 trabajó en el Cold Spring Harbor Laboratory (Nueva York, USA), donde descubrió el gen p16. Es reconocido internacionalmente como uno de los líderes en el campo de la supresión tumoral. Su grupo fue pionero en la generación de ratones modificados genéticamente para que sean resistentes al cáncer, y también en la conexión entre los genes protectores del cáncer y la protección contra el envejecimiento. Hoy, su carrera continúa en la empresa Altos Labs, financiada por multimillonarios como Jeff Bezos y Yuri Milner, junto a Juan Carlos Izpisúa y el Nobel Yamanaka.

  • Ismael Gaona

Dr. Serrano, es usted la esperanza de millones de personas. ¿Es realmente consciente?

Jajaja, eso es muy halagador pero no es cierto. La ciencia y toda la comunidad científica son en realidad los que mejoran la vida de millones de personas.

 

 

Culturalmente, el envejecimiento ha sido un tema tabú porque considero que no hemos sabido envejecer…

Sí, culturalmente envejecer está cargado de connotaciones negativas y hay motivos para ello pues hace que perdamos ciertas cualidades físicas. Pero no hay que olvidar que hay otros aspectos, menos directamente relacionado con lo físico, que se ganan con los años, quizás es una manera más comprensiva de ver el mundo, quizás mayor capacidad de empatía. 

 

El envejecimiento no es una enfermedad haciendo un paralelismo conceptual con la adolescencia... ¿Es así, no?

El envejecimiento no es una enfermedad, evidentemente. Me gusta definirlo como una situación de riesgo que se va adquiriendo con el paso del tiempo. Por ejemplo, fumar no es cáncer en sí mismo, pero es una práctica de riesgo para tener un tumor. Casi todas las enfermedades que sufrimos tienen como constante el envejecimiento, este es modificable, se puede acelerar y decelerar, incluso rejuvenecer transitoriamente. Y todo esto con manipulaciones genéticas e incluso farmacológicas.

 

 

Nir Barzali comenta que la longitud máxima de vida de nuestra especie se sitúa entre los 115 y los 120 años, y hoy morimos alrededor de los ochenta años. “Hay cuarenta años que tenemos que alcanzar porque somos intrínsecamente capaces de hacerlo”. Me resisto a pensar que la arquitectura de nuestro cuerpo esté diseñada para vivir 120 años. Un cuerpo más frágil, más torpón… 

Llegar a supercentenario (>110 años) es algo extremadamente raro y seguramente responde en parte a una conjunción muy especial de variantes genéticas. Es cierto que la longevidad media va en aumento en todas las regiones del mundo, incluso en las más privilegiadas, en las que uno pensaría que se está llegando al límite. Por ejemplo, la longevidad media en los países desarrollados ya ha superado los 80 años y pronto alcanzará los 85 años. ¿Cuánto más seguirá esta tendencia en las siguientes décadas? nadie lo sabe.

 

Póngase en el pellejo de los gobiernos... El éxito de su investigación pulverizará presupuestos, servicios, sistema sanitario, cultura, educación…

Todas las mejoras en la calidad de la salud suponen mayor gasto para los países con sanidad pública. Culpar a la investigación sobre el envejecimiento de que se recorten presupuestos me parece una barbaridad. Es como si la investigación contra el cáncer se culpabilizase de que hay muchos supervivientes de cáncer que cuestan mucho dinero a los fondos públicos. 

 

Si le dijeran que va a vivir aproximadamente 120 años, ¿en qué emplearía este bonus life que comenta Barzali?

En lo mismo que hago ahora. En 1900 la longevidad media era de 40 años, en 100 años se ha ganado un “bonus life” de 40 años. A mi me parece estupendo.

 

 

Descubrió el gen p16, su excelente trabajo con células madre le ha valido el reconocimiento de la revista Nature, citas por doquier, y hoy dedica su tiempo y atención a la reprogramación de las células viejas para que el sistema inmunitario las detecte y las elimine. Su empresa Altos Labs financia proyectos “curiosos”. ¿Cuánto hay de curioso en esos proyectos que usted dirige?

Yo soy uno más dentro de Altos. Hasta ahora siempre había hecho investigación en entornos académicos en los cuales se favorece la investigación guiada por la curiosidad. En Altos, aun no siendo un entorno estrictamente académico, se quiere imitar este modelo y los investigadores tenemos libertad para seguir nuestra curiosidad. Todos mis proyectos están motivados por la curiosidad.

 

¿Podría citar algunos de ellos?

Estamos intentando ver cuánto de parecidos son el proceso de reprogramación y la reparación de heridas en un tejido, esto nos resulta muy curioso; queremos entender qué factores hacen que las células pierdan su identidad de manera transitoria y por qué esto las rejuvenece, es como un nuevo comienzo para ellas; estamos intentando encontrar métodos para medir la edad individual de cada célula dentro de un organismo. 

 

Habrá terapias antienvejecimiento en unos 20 años. Dudo que eso nos haga inmortales, pero vamos en esa dirección. Palabras textuales. ¿Qué dirección tomamos?

Yo no creo que vayamos en la dirección de la inmortalidad y no es algo que me interese. A mi me interesa entender el envejecimiento por que es el factor de riesgo más importante de todas las enfermedades. Estoy convencido de que manipulando el envejecimiento celular se podrá mejorar el curso de muchas enfermedades crónicas y progresivas que son muy debilitantes. Si mi trabajo tiene algo de impacto en personas con enfermedades graves, me sentiría plenamente satisfecho. 

 

Puede comentarnos sobre otro tema muy candente, las células dañadas que se acumulan con la edad y las terapias para eliminarlas?

Efectivamente, las células dañadas se eliminan cuando somos jóvenes, pero a medida que pasa el tiempo estas células se acumulan. Hoy hay muchos datos que señalan que estas células son responsables “en parte” del envejecimiento sistémico y de órganos concretos. Desde hace años se pueden identificar estas células. Por ejemplo, un patólogo puede detectarlas. 

 

Como medida más doméstica para retrasar el envejecimiento, la restricción calórica puede ser una medida a la mano de los mortales... ¿Por qué?

La reducción de calorías en la dieta sin duda retrasa el envejecimiento. Esto ha sido demostrado de manera bastante convincente, también en voluntarios. Pero es algo irreal en la práctica, ya que requiere una fuerza de voluntad extraordinaria. Ingerir un tercio menos de lo que “el cuerpo te pide” resulta muy, muy difícil. Sin embargo, existen otras medidas nutricionales que pueden ser más asequibles, como por ejemplo el hacer periodos diarios de ayuno de unas 14-16 horas, sin que se considere la cantidad de calorías.Esto no resulta tan difícil y tiene efectos beneficiosos. El ayuno activa diferentes respuestas de defensa celulares, y esto puede ser muy beneficioso para retrasar el envejecimiento. Por otro lado, el ejercicio físico moderado también es muy beneficioso para la salud. Se conocen peor los mecanismos, pero bien podrían estar relacionados con una respuesta de defensa celular, pues el ejercicio físico y el deporte también impone un grado moderado de estrés, en este caso a los músculos.

 

Y sobre ensayos en seres humanos. ¿Qué plazo se da para iniciarlos?

Entiendo que la cuestión es “cuándo habrá ensayos clínicos para que personas envejecidas sanas, se rejuvenezcan”. No creo que esto se vaya a hacer nunca o por lo menos no en muchísimos años. En contra de la creencia extendida, la investigación sobre el envejecimiento no está pensada para que personas de edad avanzada sanas rejuvenezcan. Lamento desinflar esta creencia. La investigación que se realiza sobre el envejecimiento es fundamentalmente para que personas con enfermedades graves, crónicas y progresivas, puedan beneficiarse de fármacos que ralenticen la progresión o incluso la reviertan. La investigación sobre el envejecimiento ya ha dado lugar a muchos ensayos clínicos para tratar enfermedades concretas. 

 

Investigador español, talentoso, curioso, perseverante... ¿Considera que la recién aprobada Ley de la Ciencia intensificará la colaboración público-privada para crear empresas como en la que usted pilota este proyecto?

Lo siento. No puedo comentar nada a este respecto pues no he tenido tiempo de informarme.

 

Cuéntenos cómo envejecerá la Ciencia En España.

La ciencia española necesita dos cosas: fondos y agilidad normativa. No estoy diciendo nada original, es una receta que funciona en todas partes.


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